Buenos días, ¿cómo andan?
En este tercer programa, voy a hablar sobre la importancia de tener un plan de marketing. Porque podrían pensar: si me fue bien hasta ahora, ¿par qué necesito uno?
Pero antes de comenzar les recuerdo que pueden dejarme cualquier duda o consulta a través del formulario de contacto o desde este enlace. Además, durante estos primeros meses, la una primer consulta es gratuita.
Ahora sí, volvamos al tema de hoy: ¿por qué diseñar un plan? La respuesta es buscar eficiencia. Dado que no es lo mismo realizar acciones desconectadas, que lograr una coherencia entre estas.
Por ejemplo, si tenemos una panadería y queremos potenciar la venta de tortas de cumpleaños. Podríamos iniciar el lunes compartiendo en nuestras redes fotos de las creaciones que realizamos. Luego el martes crear anuncios publicitarios para aquellas personas que cumplan años en esa semana o mes. Por último, lanzar una campaña de email marketing con descuento para nuestros clientes que cumplen años en esos días. De esta forma, todas las acciones apuntan en la misma dirección y aumenta la probabilidad de cumplir con lo que nos hemos propuesto.
También, mantener el enfoque en nuestras metas permite evaluar cuáles son las tareas esenciales para alcanzarlos. Un plan nos ahorra tiempo y dinero en comparación con el método de ‘prueba y error’. La claridad que brinda el estudio de mercado y la competencia ayuda a evitar costos innecesarios.
Y ahora bien, ya conocemos el por qué, pero seguro se estan preguntando ¿cómo se hace?
Un camino posible es contactarme para que los ayude a través de mi asesoría personalizada; de esta manera, no tendrán que adivinar los pasos a seguir.
Si prefieren una visión general, el método que utilizo consta de cuatro etapas: Análisis, Diagnóstico, Estrategia y Plan de Acción. A continuación, les detallo en qué consiste cada una:
1. Análisis: Debemos conocer a fondo el mercado en el que nos vamos a desarrollar: quiénes son los clientes y cuáles son los competidores con los que nos encontraremos. Esto sirve para comprobar si nuestra idea es realmente viable. Por ejemplo, podemos encontrarnos con un mercado saturado donde nuestro negocio no tendría lugar o sería difícil alcanzar la rentabilidad; o bien, detectar un mercado emergente con pocos competidores, lo que presentaría una situación «ideal», aunque con sus propias particularidades.
2. Diagnóstico: Aquí evaluaremos en qué punto nos encontramos. Examinaremos qué factores positivos y negativos —tanto internos como externos— afectan al proyecto. Podemos graficarlo mediante un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas).
- Factores internos: Son las fortalezas y debilidades. Las primeras son las ventajas que ya poseemos (conocimiento, experiencia, maquinaria), mientras que las segundas son nuestras falencias (falta de capital, herramientas o contactos).
- Factores externos: Son las oportunidades y amenazas que benefician o perjudican a todo el sector, como cambios en la legislación o crisis económicas. Con esta información, definiremos nuestras ventajas competitivas para pasar al siguiente punto.
3. Estrategia: Llegado este momento, debemos definir tres pilares: ¿Qué vendemos?, ¿cómo vamos a venderlo? y ¿a quién le vendemos? Una vez respondidas estas preguntas, elegimos la estrategia que mejor se ajuste a nuestros objetivos:
- Competitiva genérica: Liderazgo en costos, Diferenciación o Enfoque.
- De crecimiento: Intensivo, Expansivo o de Diversificación.
- Competitiva específica: Líder, Retador, Seguidor o Especialista. Para definir cuál seguir, hace falta un análisis profundo, pero una excelente forma de iniciar es completando el Modelo Canvas, que nos permitirá precisar el modelo de negocio y sus claves.
4. Plan de Acción: Con la estrategia elegida, solo resta diagramar las tareas que harán rentable y sostenible el negocio. Pero no se trata de seguir estas tareas de forma automática; es imprescindible cumplir con las «3 erres»:
- Realizar: Ejecutar las tareas planificadas.
- Revisar: Evaluar los resultados y las metas estipuladas.
- Rediseñar: Reformular la estrategia teniendo en cuenta los resultados obtenidos. Este ciclo debería realizarse al menos una vez al mes para asegurarnos de que mantenemos el rumbo correcto.
Con esto tendríamos listo el Plan de Marketing. Espero que ahora tengan una idea más clara de los pasos necesarios para realizar el suyo.
¡Espero que les haya gustado este tercer episodio! Gracias por escucharme y los espero a través del formulario de contacto para charlar sobre cualquier consulta que tengan.
Nos vemos!
