En el episodio anterior vimos el camino del dinero con la publicidad paga en Meta Ads y Google Ads. Hoy nos metemos de lleno en otra alternativa que tenemos para darnos a conocer: el Inbound Marketing, o marketing de contenidos, como más les guste.
Pero antes de comenzar, les recuerdo que si quieren diseñar su estrategia digital o mejorar la que ya tienen hoy en marcha, pueden contactarme directamente por medio de mi web en tomassosa.com.ar.
(Desarrollo del concepto) Comencemos con el tema de hoy: ¿qué es el Inbound Marketing? Es una de las acciones que podemos realizar para darnos a conocer, y se basa principalmente en la entrega de contenido de valor a los usuarios para que, de esta forma, lleguen a conocernos, confíen en nosotros y finalmente nos elijan.
Para que esta práctica resulte efectiva, tendremos que investigar primero cuáles son los problemas o necesidades reales que tienen nuestros clientes y brindarles la información necesaria sobre la solución o las soluciones disponibles. A este recorrido completo que hace el usuario se lo conoce como el embudo del Inbound Marketing, y cuenta con 4 etapas claras: Atraer, Captar, Convertir y Fidelizar.
La primera etapa consiste en brindar información de valor sobre nuestros productos o nuestra industria a los usuarios. Para esto, podemos optar por alguno de estos tres grandes formatos:
- Escrito, a través de un Blog: Es el formato que más tiempo lleva usándose y, aunque es muy popular, también es donde más competencia vamos a encontrar.
- Audio, a través de un Podcast: Una gran forma de darnos a conocer. Si bien la cantidad de usuarios en este formato puede ser menor, la versatilidad al momento de consumirlo lo hace muy útil, además de tener la ventaja de no tener que estar frente a una cámara si es algo que no nos gusta.
- Video: Una forma muy llamativa para los usuarios que, además del dinamismo, nos brinda ese apoyo visual clave que podemos usar para mostrar gráficos, ejemplos o datos.
Así que solo queda elegir cuál es el canal que más cómodo se nos dé y empezar a compartir información con los usuarios. Una característica fundamental de esta etapa es que la información debe ser completa. No es parte del Inbound Marketing realizar publicaciones a medias, donde terminemos pidiéndole al usuario que compre o contrate para terminar de brindarle la solución al problema que le prometimos resolver.
De esta forma, entregando valor real, el potencial cliente podrá ver que sabemos de lo que hablamos y confiará en nosotros para futuros problemas o necesidades que tenga.
Llegamos a la segunda etapa: Captar. Una vez que hemos empezado a difundir nuestras publicaciones y tenemos los primeros visitantes en nuestros canales, debemos intentar que estos usuarios nos dejen algún tipo de contacto para que más adelante podamos establecer una comunicación directa con ellos, con el claro objetivo de cerrar una venta.
Volviendo a lo que hablaba recién sobre no poner la solución detrás de un botón de pago, lo que sí podemos hacer en esta fase es poner un contenido exclusivo detrás de un formulario de consulta. Es decir, solicitar su email o su WhatsApp para enviarle el resto de la información, ya sea a través de un ebook, un video o el formato que hayamos diseñado como gancho. Una vez que tenemos sus datos, podemos seguir enviándole información que le resulte relevante para acompañarlo en su proceso, lograr que confíe en nosotros y así decida comprarnos.
Esto nos lleva a la tercera etapa: Convertir esos prospectos en clientes reales. Para lograrlo, es esencial que reunamos toda la información que tengamos sobre ellos para ofrecer nuestro producto o servicio de la forma más personalizada posible, ya sea agrupándolos por intereses en nuestra lista de mails o analizando su caso uno a uno si vendemos servicios o consultorías.
En esta fase debemos hacer hincapié en cómo nuestra propuesta se adapta exactamente a cada una de las necesidades que tiene el usuario, remarcando los beneficios concretos que le traerá.
Por último, si logramos conseguir esa venta, nuestro trabajo no termina ahí. Ahora debemos pasar a la cuarta etapa: Fidelizar a este cliente para que vuelva a elegirnos en otra oportunidad.
Tenemos que mantener activa esa relación que conseguimos formar con él. ¿Cómo lo hacemos? Mediante la consulta post-venta de cómo le fue con nuestro producto, u ofreciéndole productos nuevos o complementarios a su compra. Recuerden siempre que es mucho más fácil y económico volver a venderle a alguien que ya nos conoce y confía en nosotros, que a alguien que no nos vio nunca.
También podemos compartirle tutoriales o guías de uso para que le saque el máximo provecho a su compra. Otra de las grandes acciones de fidelización que podemos realizar en esta etapa es pedirle que nos deje una reseña en Google o en nuestra web. De esta forma, tendremos testimonios reales y valiosos que van a poder ver los futuros visitantes para confiar en nosotros.
Como ven, el camino del tiempo requiere constancia y estrategia, pero genera clientes mucho más fieles y valiosos a largo plazo.
Si quieren que analicemos juntos cómo armar este embudo de contenidos para su negocio, recuerden que pueden escribirme a través del formulario en tomassosa.com.ar. Nos escuchamos en el próximo episodio para seguir creciendo online.
